Mutante del mes: Kiltro Polaris

Del amor y otros demonios – Febrero

Texto por Brenda Irala Rivera @Iralita

lunes 20 de octubre, 2014 a las 04:29 pm  
lunes 20 de octubre, 2014 a las 04:29 pm  

Ellas ya se dieron cuenta. Imagina la escena, estás con tus amigas, alguien te escribe un mensaje, lo revisas, no les dices quién es pero de pronto te pones de pie y anuncias: Voy a Starbucks a ver a alguien. No das explicaciones y ninguna de las dos pregunta. Dejas tus cosas encargadas, tardarás un rato. Nadie sabe que lo vas a ver. Sabes que hoy estás linda. Hoy estás linda. “Apúrate”, grita el mensaje. Abres la puerta del café y ahí está, sentado esperándote. A nadie más, tú eres la razón por la que él está ahí sentado. La razón. LA razón. Finges que no lo has visto y cierras la puerta. Lo notó, sonríe. Quedaste en verlo, a él y a nadie más. Es amigo de tus amigas, con las que dejaste encargadas tus cosas. No tienen por qué saber, esto es entre tú y él. Está ahí para mostrarte algo, a ti y a nadie más. Platicas, bromeas, ofendes, sonríes, te sientes bien porque no eres como las demás. No eres como las demás. Eres alguien especial en su vida. Eres diferente. Tu presencia frente a él, tiene un significado. Él tiene sentido frente a ti. Te acaricia el cabello, te besa la frente, te abraza. Él te inspira confianza, tú le inspiras confianza. Estás a su altura. No eres más ni menos, eres su igual. No tienes miedo de decirle la verdad, es un bobo. No tienes miedo de acariciarlo ni de pegarle. No tienes miedo de ser sincera con él, pero tienes miedo de defraudarlo. Disfrutas el tiempo a su lado. Desde un inicio sabías que sucedería, tarde o temprano. Ahora piensas que cualquier cosa puede pasar.

Hacen planes juntos. Dios, el peso de esa acción: hacer planes juntos. La dimensión de la situación. Tú haces planes con él, planes secretos, planes entre tú y él. Nadie más está invitado. Es tu compañero. No necesitas hacer nada más para sentirte especial, él con un guiño hace que todo el mundo desaparezca. De pronto recuerdas: ¿en qué momento se ganó tu confianza?

Quédate, te pide. Sabes que te derrite que te diga eso, pero no puedes. Debes regresar por tus cosas. Odias que se enoje contigo. Te invito un café, dice. Te tienta. No lo piensas mucho, te quedas. Están formados en la fila para ordenar, platican. Dejas fluir los sentimientos. Así que esto es pensar en dos, reflexionas. En varias ocasiones te ha pasado, que esperen. La suerte a su lado se duplica. Se abre la puerta, entra una de tus amigas, la que especialmente no querías que supiera, trae tus cosas, los ve juntos, precisamente en el momento en que le hablas al oído porque hay mucho ruido. Su cara lo dice todo, los descubrió, te descubrió.

No dice mucho, te sonrojas. Rayos, piensas. Te deja tus cosas y se va. Es tiempo de volver, meditas. Rayos, maldices. Conoce tus intenciones. No le mentiste, simplemente no dijiste con quién ibas. A él no parece incomodarle, no sabía. Sonríe. Esa sonrisa a la que no puedes decirle que no. Ella le va a contar a la otra. Es tan lindo, piensas. Ellas ya saben.

(Estado de México, México 1992) Mexicana de pies a cabeza. Escritora amateur de cuentos cortos. Amante de los Soundtracks de las películas y el olor a libros nuevos. Tuitera de hueso colorado.