Mutante del mes: Kiltro Polaris

Don’t hate on the love – B de los bomberos de Bradbury

Un recorrido sentimental de la A a la Z y sus paréntesis

Texto por Edmeé García @diosaloca

Ilustración original del Sr. García @elsrgarcia

viernes 11 de enero, 2013 a las 07:52 am  
viernes 11 de enero, 2013 a las 07:52 am  
B de Bradbury

It was a pleasure to burn.

It was a special pleasure to see things eaten,

to see things blackened and changed.

Farenheit 451

 

 

Rebobinemos hasta 1950 y veamos la siguiente escena:

Un joven escritor de nombre Ray Bradbury está en el sótano de la Biblioteca de la Universidad de California. Ha terminado una  historia llamada “The Firemen” (Los Bomberos) en una Remington ( ¿o es una Underwood?) rentada a veinte centavos la hora. Escribir ese borrador le  ha costado un total de nueve dólares con ochenta centavos.

 Ahora regresemos a 2012 y hablemos  de lo que Ray no sabía en ese momento: el borrador de 25, 000 palabras terminaría por convertirse en su primera novela que sería publicada en 1953 bajo el título de “Farenheit 451”, la cual por cierto fue muy bien recibida y puso a Bradbury en el radar de lectores, escritores y editores que le expresaban su admiración por igual.

Aunque el punto aquí no es hablar de qué trata el libro ( si los intriga léanlo), reseñarlo o hacer una crítica del mismo, sino recordar cómo son las cosas… Es decir, Ray, un joven escritor con un ingreso bajísimo, un profundo amor por los libros y  un par  de hijas y una esposa  en casa termina el primer borrador de lo que será una fantástica novela, pero eso todavía no pasa; eso sucederá tres años después… mientras tanto ¿qué es lo que mantiene a este joven escritor escribiendo cuando no tiene fama ni fortuna?  o en términos más llanos aún ¿cómo le hace el joven escritor para seguir tecleando como poseso en lugar de ponerse a tirarle odio al amor?

La respuesta la podemos encontrar en ensayos como “El gusto de escribir” (1973), “Cómo mantener y alimentar a una musa.” (1961) e “Invirtiendo centavos: Farenheit 451” (1983) en los que insiste en   emprender la tarea con entusiasmo y bríos, disfrutar el primer borrador, embriagarse de escritura como antídoto frente a las fuerzas destructoras de la realidad y observar como otros escritores aún cuando reportaban sus más profundos odios y desesperanzas lo hacían con una suerte de amor profundo.

En alguna ocasión el mismo Bradbury escribió : “Si estás escribiendo sin entusiasmo, sin brío, sin amor, sin divertirte, entonces sólo eres la mitad de un escritor”, así que más claro ni el agua.  Él hacía las cosas porque las amaba, no porque estuviera pensando en volverse famoso o millonario sino porque estaba enloquecido por los libros y las ganas de escribir desde que tenía doce años y en el circo un tal Sr. Eléctrico le señaló la punta de la nariz y lo conminó a “vivir por siempre”. Ese día Bradbury regresó a su casa, tecleó su primera historia, decidió ser escritor y se dijo así mismo que tal vez podría vivir por siempre a través de las palabras.  Para él escribir era un acto trascendente que lo conectaba con la vida.

Contrario a lo que podría pensarse el  largo amorío de Bradbury con los libros no era una pretensión intelectual con objetos inanimados sino con personas reales, sus pasiones, ideas y el poder de transformar y fascinar a sus lectores a través de los tiempos. ¡Para Bradbury  los libros eran personas! Esto por cierto es algo que nos queda muy claro cuando leemos Farenheit 451… Así que mientras tecleaba en el sótano de la biblioteca todo el fuego que traía en las manos, vertiéndolo en una historia sobre bomberos incendiarios estaba en la mejor de las compañías; se encontraba rodeado de maravillosos libros, maravillosas personas, que ya habían andado los mismos senderos.

Él lo sabía y por si esto fuera poco, dejó documentadas todas estas reflexiones y andanzas en una serie de ensayos  bajo el título del “El zen de escribir” para que pudiéramos enterarnos de su más grande aventura: ser un escritor enamorado de la vida. Y ésta mis queridos amigos es una razón más para no tirarle odio al amor cuando uno no tiene fama ni fortuna y  siente las llamas muy cerca.


Paréntesis:


(

Ray Bradbury murió el pasado 5 de Junio durante el tránsito de Venus, pero cuando yo lo leo, lo siento muy cerca. Creo que de alguna manera sí logró vivir por siempre a través de sus historias. Así que don’t hate on the love. No lo olviden. Tatúenselo o qué se yo, pero no lo olviden…

)

Edmeé García a.k.a Diosaloca es un ser humano. Sus principales intereses radican en el desarrollo y exploración de la conciencia. Ha hecho spoken word, trabaja como escritora, traductora y locutora. Ha publicado un poemario(El Red Bitch Project) y hecho montajes de otros dos (Chilanga Habla y El Bombón Vudú). Junto con Iraida (Noriega) y Leika (Mochán) formó “Frágil”.