Mutante del mes: Kiltro Polaris

Don’t hate on the love – D de Desaparecer

Un recorrido sentimental de la A a la Z y sus paréntesis

Texto por Edmeé García @diosaloca

Ilustración original del Sr. García @elsrgarcia

viernes 8 de marzo, 2013 a las 12:15 am  
viernes 8 de marzo, 2013 a las 12:15 am  

1. Salir del radar

Confieso que una de mis fantasías recurrentes es la idea de desaparecer. Salir del radar es un escenario atractivo pero atemorizante; su appeal radica en cómo la caricia de esta idea provoca a la imaginación. ¿Por qué alguien desaparecería voluntariamente? ¿Qué orillaría a una persona promedio (no agentes encubiertos de la CIA, testigos protegidos o esas cosas) a tomar la decisión de pasar un montón de  complicaciones para salirse del radar? ¿Realmente se puede salir uno del radar en un mundo que brilla por su parecido con el escenario que pintaba Orwell en 1984? Es decir, un mundo en el que siempre estamos siendo filmados y observados, en el que no hay lugar para la privacía y en el que para bien o para mal siempre somos rastreables. ¿Será posible burlar el omnisciente ojo del Gran Hermano?

Desaparecer puede ser también el último truco de magia en el espectáculo de un ilusionista, el gran final para un personaje cuya existencia estuvo plagada de tantos giros inesperados, viajes y pasiones que todas las líneas del universo parecían concurrir en que el siguiente paso sería un salto al vacío, logrando hacer de esa imagen la última escena de la historia con un final suspendido, ingrávido. Tal es el caso de Arthur Cravan, sobrino de Oscar Wilde,  quien desapareció en México…

 

2. El caso Cravan

Arthur Cravan nació bajo el nombre de Fabian Avenarius Lloyd el  22 de mayo de 1887 en el seno de una acomodada y moralina familia en Lausana, Suiza. Ese fue el nombre que llevó hasta 1908 cuando decidió cambiárselo por Arthur Cravan en honor a Rimbaud y Cravans, un pueblo de Francia donde tuvo un romance.  Pero antes de cambiarse el nombre definitivamente ya había jugado con su identidad al viajar por Europa con documentos falsos durante la primera guerra mundial.

Su movilidad no sólo se manifestaba en el terreno de la geografía, también abarcaba el de las identidades, pues parecía que estaba -como diría de sí mismo Miles Davis- “condenado a cambiar”. Aún entonces, Cravan era ya un ilusionista que se sacaba una identidad y oficio nuevo periódicamente del sombrero. Tuvo múltiples ocupaciones durante su vida y entre otras cosas fue fogonero, chofer, marinero, fotógrafo, crítico de arte, cantante, poeta, boxeador y supuestamente hasta falsificador.

clamaba rellenar sus guantes “con rizos de mujer”

Tras viajar por Europa y cambiarse el nombre, Arthur se asienta en París, donde empieza a pulir sus habilidades pugilísticas en el club de boxeo Fernand Cuny.  Desde entonces Cravan ya tenía gusto por el espectáculo, la literatura y el drama, y mostraba su lado extravagante en las peleas cuando clamaba rellenar sus guantes “con rizos de mujer”, y al parecer tampoco era malo, pues en 1910 el púgil de 1.90 m ganó un campeonato de pesos medios.

Pero a la vuelta de la esquina un nuevo cambio de giro lo aguardaba y dos años después Cravan fundó la revista literaria “Maintenant”, de la que era empresario, editor, poeta, publicista y colaborador bajo diferentes nombres -aún cuando escribía seguía jugando con las identidades-  y que mantuvo hasta 1915, logrando publicar cinco números. Incluso entonces conservó intacta su veta extravagante y  anunciaba sus conferencias diciendo: “El conferenciante bailará, boxeará y al final del acto se suicidará”. Sobra decir que se llenaban.

Sería fácil descartar su vida y obra calificándolo de excéntrico o diletante, pero Arthur Cravan se ganó el respeto de reconocidos artistas de su tiempo como Duchamp, Man Ray y Breton quien de hecho lo calificó de “héroe del siglo XX”.  Su obra consta de conferencias, cartas, crónicas, poesía y críticas de arte. Incluso llegó a publicar en “Maintenant”  una entrevista ficticia con Oscar Wilde, a quien dicho sea de paso nunca conoció en persona.

en su ranking personal los deportistas, los locos y los ladrones del Louvre estaban por encima de los artistas

Lo que sucedió después cambió el curso de la vida de Cravan, siendo quizá el primero de la cadena de eventos que culminaron con su desaparición en 1918. Es importante decir que en su ranking personal los deportistas, los locos y los ladrones del Louvre estaban por encima de los artistas, así que no es del todo sorprendente que haya decidido boxear de nuevo. Su última pelea fue el domingo 23 de abril de 1916; Cravan se enfrentó a Jack Johnson -campeón del mundo- en la Plaza de Toros Monumental de Barcelona. El premio constaba de 50,000 pesetas  pero cuando Johnson lo noqueó en el sexto round la pelea fue calificada de fraude y tuvieron que devolver las entradas.

Todo estaba en llamas y Cravan decidió viajar a Estados Unidos en el buque Monserrat, donde se encontró con Trotsky, quien por cierto no tuvo una opinión muy halagüeña de él.  Claro que Trotsky no fue la única figura de su tiempo con quien Arthur Cravan se cruzó en sus andares: posteriormente viajaría con Robert Frost por el norte de Estados Unidos.

En un nuevo giro del destino conoció a Mina Loy -poeta, pintora y admiradora de Isadora Duncan- en Nueva York, empezando lo que ella más tarde describiría como una “relación con un fantasma que sólo tomaba forma en las horas en que debía manifestarse”.  Por su parte Cravan, a quien ella llamaba Colossus no le ocultaba su naturaleza trashumante: “Tenemos que hacer un viaje juntos: Yo sólo estoy realmente bien cuando estoy de viaje y me convierto prácticamente en un imbécil cuando permanezco mucho tiempo en el mismo lugar.”

E itinerantes se volvieron ambos… En 1917 Arthur Cravan cruzó a nado el Río Grande  para reunirse con Mina Loy en México. Se casaron en el Distrito Federal en enero de 1918 y posteriormente se mudaron a Veracruz.  Luego Mina quedó embarazada y viajó Argentina donde Cravan  prometió reunirse con ella en cuanto tuviera el dinero.

Es esa promesa la que nos  lleva a la última escena de esta aventura; la cual toma lugar en una costa mexicana donde Arthur Cravan se embarcó y fue visto por última vez en 1918.  Se cree que murió ahogado, pero nunca encontraron su cuerpo. Por su parte Mina Loy vivió obsesionada con la desaparición de Cravan hasta su muerte en Aspen, Colorado a los 87 años de edad.

 

Paréntesis:

 

(

Personalmente debo confesar que caigo en bajas pasiones con estos personajes que no intentan ajustarse o redimirse, sino que asumen su locura y se lanzan en un constante viaje hacia lo desconocido. Cuando contemplo sus vidas no puedo evitar pensar en ellos como personajes perfectos de novela de aventuras, nacidos para llenar con sus peripecias capítulos y capítulos y capítulos y luego…

 

 

desaparecer.

)

Edmeé García a.k.a Diosaloca es un ser humano. Sus principales intereses radican en el desarrollo y exploración de la conciencia. Ha hecho spoken word, trabaja como escritora, traductora y locutora. Ha publicado un poemario(El Red Bitch Project) y hecho montajes de otros dos (Chilanga Habla y El Bombón Vudú). Junto con Iraida (Noriega) y Leika (Mochán) formó “Frágil”.