Mutante del mes: Kiltro Polaris

Don’t hate on the love – G de Ginsberg (y la obscenidad)

Un recorrido sentimental de la A a la Z y sus paréntesis

Texto por Edmeé García @diosaloca

Ilustración original del Sr. García @elsrgarcia

lunes 10 de junio, 2013 a las 06:00 am  
lunes 10 de junio, 2013 a las 06:00 am  
 “I’m criying all the time now.
I cried all over the Street when I left the Seattle Wobbly Hall.
I cried listening to Bach.
I cried looking at the happy flowers in my backyard; I cried at the sadness
of the middle-aged trees.
Happiness exists I feel it.
I cried for my soul, I cried for the world’s soul.
The world has a beautiful soul.
God appearing to be seen and cried over. Overflowing heart of Paterson.”
Allen Ginsberg, Seatle, February 2, 1956

1.

¿Puede un poema cambiar al mundo?

Aparentemente sí.

Aparentemente pese a la fragilidad y la engañosa inutilidad de las palabras escritas en papel, las palabras leídas en voz alta, las palabras que nacen con el descubrimiento de una idea, una identidad, un sentimiento legítimo, pueden cimbrar y modificar al mundo. Aparentemente las palabras tienen el poder inusitado de llegar a cambiar las leyes, concepciones y  prácticas cotidianas. Aparentemente, el arte, sí es peligroso.

El resultado de un proceso de escritura que busca encontrar una voz honesta y arriesgada dentro de sí, aquel proceso creativo que en ocasiones tiene que ver más con el descubrimiento de la obra que con el diseño de la obra, aquel en el que el escritor se vuelve una suerte de explorador a merced de todos los peligros de sus fantasmas que en algún momento tendrá que enfrentar, es un ejercicio de autodescubrimiento y descubrimiento del mundo que  frecuentemente logra conmovernos.

Conmover a las personas es un ejercicio temerario, ya que las incita a la acción; pero no a cualquier clase de acción… La sinceridad de una voz que conmueve a otros puede incitar a acciones igualmente espontáneas, desinteresadas y conmovedoras. Es decir, lo peligroso de estas voces es que pueden atravesar los siglos de condicionamiento, cinismo y nuestras barreras psíquicas y emocionales para ponernos en contacto con nuestros deseos y sentimientos, devolviéndonos nuestra humanidad.

Recuperar los valores humanistas y el contacto con nuestras almas frente a las prácticas y estilos de vida alienantes que hemos construido y en los que se sustenta un sistema que más que edificarnos y darnos vidas redondas y sinceras, va en detrimento de nuestra integridad personal y social, es ciertamente una gran afrenta. Una, que además, vale la pena ejecutar.

2. El juicio

Alguna vez pisé la  “City Lights Bookstore”, tenía 15 años. Recuerdo que en el muro del callejón de al lado había un mural hippie desde donde un joven Kerouac miraba a los transeúntes. Adentro me pareció que el  ligero tufo que contenía las reminiscencias de los cigarrillos, tragos y ¿orines? de múltiples lecturas aún podía olerse.  Fue ahí que compré “En el camino” de Kerouac  y una colección de poemas de Ginsberg que reúne sus versos desde 1947 hasta 1980.

Entonces no lo sabía, pero posteriormente descubrí la historia de “Aullido” y cómo Allen Ginsberg pasó de ser un joven poeta subterráneo y marginal a un rockstar revolucionario de la poesía…  Resulta que Ginsberg empezó a trabajar en dicho texto desde 1954 y continuó desarrollándolo durante 1955; año en el cual se hizo la primera lectura del poema en la  Six Gallery en San Francisco el 7 de Octubre.  Y confieso que si tuviera una máquina del tiempo, no dudaría en transportarme a lo que posteriormente Jack Kerouac describió simplemente como “una noche loca”; pero que la descripción de McClure deja mucho más clara “Ginsberg continuó leyendo hasta el final del poema, lo que nos dejó de pie y maravillados, o vitoreando sorprendidos, pero sabiendo que en un nivel profundo una barrera había sido rota, que una voz y un cuerpo humanos habían sido lanzados contra la dura pared de América.”

Pero la audiencia, no fue la única impresionada con las palabras de Ginsberg, el editor de City Lights Books, Lawrence Ferlinghetti, le pidió al joven poeta que le enviase su manuscrito; el cual publicó en 1956 bajo el título de “Aullido y otros poemas”, sin saber que esto terminaría por llevarlo a él y al gerente de la librería Shigeyoshi Murao frente a un juez  en el año de 1957 ¿los cargos? “diseminar literatura obscena”.

Los libros fueron confiscados en la aduana y había una lista de títulos que estaban por ser retirados de las librerías, lo cual hubiera sido un enorme retroceso en el cambio de costumbres que esta época terminó por desembocar. ¿Las razones para la censura de “Aullido”? referencias a drogas ilícitas y spenetración anal.

Durante el juicio nueve expertos, entre ellos poetas, críticos y académicos testificaron el valor literario de “Aullido”.  Tras muchos argumentos, mucha prensa, mucha publicidad y encabezados que enunciaban “Aquí la policía no permite ningún renacimiento”, el 3 de Octubre de 1957, el juez Clayton W. Horn declaró que el poema no era obsceno y todos fueron exonerados. El aullido contra la censura, la inconformidad, el puritanismo y todo convencionalismo artificioso que se traduzca en una barrera contra el descubrimiento del ser había ganado la pelea.

¿El resultado? Las copias del libro volaban de los anaqueles de las librerías, las lecturas de Ginsberg en las universidades atraían multitudes, su éxito convenció al editor de Kerouac de publicar “En el camino” y en 1959 el editor Barney Rosset logró retar las leyes de obscenidad federales para lograr la publicación de “Lady Chatterley’s Lover” ; lo cual le retiró el poder a los agentes aduanales de determinar lo que podían o no leer las personas. El juicio de “Aullido”  también llevó a la publicación de “Trópico de Cáncer”  de Henry Miller en 1961 el cual había sido publicado en Francia en 1934 pero estaba vetado en Estados Unidos, aunque también tuvo que enfrentarse a demandas por obscenidad (unas sesenta y de varios estados)… Pero a la fecha lo pueden encontrar en las librerías y traducido a varios idiomas, así que sí, de vez en vez, un aullido, puede cambiar el mundo.

Paréntesis:

 

(

 

 

La última semana de mayo sentí una fuerte necesidad de volver a leer “Aullido”

en voz alta.

Recorrí cada palabra con todo mi cuerpo

me dejé recorrer por ellas en todas mis concreciones y mis sutilidades.

De lo más denso a lo más aéreo

me descubrí nueva y poderosa

fresca y renovada;

valiente frente a las voces estéticamente controladas con ánimos efectistas

y  los continuos encuentros con todo tipo de entes que han dejado de lado su humanidad para entregarse a la máquina volviéndose la carne que ejecuta irreflexivamente las órdenes del ego ajeno.

Hay tradiciones antiguas que cuentan como el aliento dio paso a las palabras y las palabras insuflaron vida al mundo, creándolo y recreándolo; razón por la cual creo que deberíamos tenerlas en mayor estima y usarlas con mayor consciencia.

Así que don’t hate on the love.

Hablen,

escriban,

tomen riesgos,

conmuévanse;

pero no le tiren odio al amor…

)

 

Edmeé García a.k.a Diosaloca es un ser humano. Sus principales intereses radican en el desarrollo y exploración de la conciencia. Ha hecho spoken word, trabaja como escritora, traductora y locutora. Ha publicado un poemario(El Red Bitch Project) y hecho montajes de otros dos (Chilanga Habla y El Bombón Vudú). Junto con Iraida (Noriega) y Leika (Mochán) formó “Frágil”.