Mutante del mes: Kiltro Polaris

Don’t hate on the love – I de Isla (Simone)

Un recorrido sentimental de la A a la Z y sus paréntesis

Texto por Edmeé García @diosaloca

Ilustración original del Sr. García @elsrgarcia

lunes 12 de agosto, 2013 a las 01:52 pm  
lunes 12 de agosto, 2013 a las 01:52 pm  

“Nadie es una isla, completo en sí mismo;

cada hombre es un pedazo del continente,

una parte de la tierra…”

John Donne

1.

He estado construyéndome islas con figuras geométricas, cada una es como una nave individual que lo puede transportar a uno a una experiencia en la que no tiene que interactuar más con la realidad subjetiva que creamos constante pero inconscientemente. Pero mientras trazo las islas me doy cuenta de que lo que les da sentido es la unión entre los puntos. Pienso que a pesar de que uno quiera desprenderse periódicamente del mundo esto termina por ser una gran broma cósmica porque finalmente uno es  parte del mundo y tratar de desprenderse de uno para estar solo, es decir con uno es… bueno, creo que ha quedado claro lo absurdo de la situación. Sin embargo, lo que sí es cierto, es que en ocasiones uno requiere de otro espacio, otro escenario cuyo desconocimiento y exotismo lo lleve de manera natural a abordar posibilidades que normalmente no consideraría lo cual termina por ampliar las dimensiones de la experiencia.

2.

“Take care of everything
I’m leaving my wedding ring
Don’t look for me
I’ll get ahead
Remember darling
Don’t smoke in bed

Cuenta la historia que tras decepcionarse del movimiento de los derechos civiles, dejarle el anillo de matrimonio a su esposo-manager y salir del país con su hija Lisa, Nina Simone se fue  en septiembre de 1970 a la isla de Barbados en busca de un merecido descanso. “Lo que más necesitaba era algo que pocos hombres que conociera me habían podido dar, un sentimiento de paz. Toda mi vida había estado llena de dudas e inseguridad y nunca estaba segura de lo que estaba haciendo. Pasaba noches sin dormir preocupándome por arreglos musicales complejos o si íbamos a alcanzar el avión a la mañana siguiente, si aún era atractiva para los hombres, todo y nada. Todo lo que en realidad necesitaba era que alguien tomara mi mano y me dijera  ‘Okay Nina, déjate en paz.”[1]

Todo iba bien en la isla entre el Caribe y el Atlántico cuando sucedió algo que la pianista no pudo prever. En un intento por demostrarle a Paul (su amante en turno) lo famosa que era, fue en busca del hombre más importante de la isla, quien se llamaba Errol Barrow y era el primer ministro de dicho lugar. Su plan era anunciarse, presentarse, salir en la prensa y demostrarle a Paul que era lo suficientemente famosa para estar cerca de la élite sin importar a donde fuera.

Así lo hizo y el mandatario no sólo le dio la bienvenida a la isla, sino que  le preguntó dónde se quedaba, una vez escuchada la respuesta la invitó a mudarse a Kampala, en una de sus casas. “Mi nueva casa estaba en la playa en Isla Paraíso: tenía tres recámaras, una gran cocina, un gran lounge y un gran comedor, un garaje con su propio auto, sirvientes para cuidar de Lisa y de mí…”

Así empezó su affaire con Errol Barrow quien a veces llegaba a su casa después de la una (de la mañana) y se iba a las cuatro. “Ambos teníamos lo que queríamos en ese momento- una relación fácil y divertida sin ningún futuro particular en mente, con sólo el presente para disfrutar.”

El paraíso duró catorce meses, hasta que un día Simone decidió mudarse permanentemente a Barbados por lo cual hizo transportar todas sus pertenencias a la isla sin avisarle al Primer Ministro. Sus cosas fueron detenidas en el aeropuerto. “ En ese momento fui muy tonta para entender lo que significaba esta indiferencia. Era la clásica amante de principio a fin y cometí el clásico error: asumí que sería mejor ser su esposa…”

Eventualmente Barrow le hizo saber que estaba intentando reelegirse y debía “ser más cuidadoso”. Nina tardó en entenderlo, pero finalmente comprendió que el capítulo paradisiaco en una isla caribeña había terminado… Aunque claro está, aún le quedaban algunas aventuras y geografías por vivir y ver.

Paréntesis:

(

Sé que a veces soñamos con una isla.

Un lugar donde aislados no molestemos a nadie

y nadie nos moleste

un lugar donde destruir

sin destruirnos

donde construir

sin construir a nadie

Sobretodo si uno se rompe

por humano.

Pero aún en medio de esas ganas de alejarnos

Siempre nos acercamos a algo más

y sí

ninguna isla es una isla en realidad.

Así que don’t hate on the love…

ya lo saben.

)

[1] Todas las citas son traducciones de la autobiografía de Nina Simone.

Edmeé García a.k.a Diosaloca es un ser humano. Sus principales intereses radican en el desarrollo y exploración de la conciencia. Ha hecho spoken word, trabaja como escritora, traductora y locutora. Ha publicado un poemario(El Red Bitch Project) y hecho montajes de otros dos (Chilanga Habla y El Bombón Vudú). Junto con Iraida (Noriega) y Leika (Mochán) formó “Frágil”.