Mutante del mes: Kiltro Polaris

Don’t hate on the love – J de Just Kids

Un recorrido sentimental de la A a la Z y sus paréntesis

martes 10 de septiembre, 2013 a las 03:35 pm  
martes 10 de septiembre, 2013 a las 03:35 pm  

I.

Life is an adventure of our own design

intersected by faith

and a series of lucky, and unlucky accidents.

Patti Smith

Si me preguntan, las historias de amistades profundas son de las mejores historias de amor que hay. Tienen absolutamente de todo: momentos de drama y tensión, la adrenalina de quienes persiguen las risas hasta las lágrimas y dan vuelta en u para regresar a las risas; intimidad para dar y regalar, la creación de códigos propios, pequeños pero significativos guiños que van tejiendo formas en absoluto movimiento. Los amigos no sólo nos recuerdan quiénes somos, ni quiénes queremos ser o por qué creemos que estamos aquí, sino que nos acompañan en la exploración de esas cuestiones y su traducción en los actos de la vida cotidiana; también nos dejan ser partícipes, testigos de sus propias aventuras, la perspectiva que tienen de ellas y la lucha de las fuerzas internas que se efectúa en su interior mientras las transitan.

Un amigo es la mejor forma de recordar que, efectivamente, no estamos tan separados; que quizá sí, todos somos uno -de alguna manera- y que esa entrega sincera es lo mejor que se puede ofrecer a alguien.

Cuando el fotógrafo Robert Mapplethorpe estaba muriendo, su amiga Patti (Smith) le prometió que escribiría su historia. Estos dos personajes llegarían a ser un controvertido y reconocido fotógrafo, y la madrina del punk, poeta y escritora, respectivamente. Pero cuando se conocieron en Nueva York, ninguno de los dos era nada de eso; él aún no tomaba fotos, ella no grababa discos.

II.

Where does it all lead? What will become of us?
These were our young questions, and young answers were revealed.
It leads to each other. We become ourselves.
Patti Smith, “Just Kids”

En 1967 Patricia Lee Smith decidió irse a Nueva York y volverse la artista que deseaba ser. Sin embargo, cuando llegó a la terminal de autobuses, descubrió que el precio del boleto casi se había doblado desde la última vez que viajó… “Pensé en llamar a mi hermana, aunque estaba muy avergonzada de regresar a casa. Pero ahí, en la repisa bajo el teléfono, sobre el directorio, estaba un bolso blanco. Contenía un relicario y treinta y dos dólares, casi una semana de pago en mi último trabajo.” [1]

No había identificaciones en el bolso y Smith tomó el dinero y pagó con él su boleto a Nueva York, donde le esperarían vicisitudes y alegrías por igual.

Era el verano en que Coltrane murió. El verano de “Crystal Ship”. Los jipis levantaban sus brazos vacíos y China explotó la bomba atómica. Jimi Hendrix prendió fuego a su guitarra en Monterrey. El radio en AM tocaba “Ode to Billie Joe”. Había disturbios en Newark, Milwakee y Detroit. Era el verano de Elvira Madigan y el verano del amor. Y en esta cambiante e inhospitalaria atmósfera, un encuentro fortuito cambió el curso de mi vida.
Fue el verano que conocí a Robert Mapplethorpe. [2]

La historia de su amistad, y de cómo mantuvieron la promesa de no dejar al otro hasta que ambos pudieran sostenerse por sí mismos quedó registrada en un libro autobiográfico escrito por la misma Patti Smith y publicado en 2010 bajo el título de “Just Kids”, pues cuando se conocieron sólo eran eso, unos chicos. Tenían visiones, intuiciones, ambiciones y ninguna garantía. Pero su apoyo incondicional al trabajo del otro los ayudó a trascender los obstáculos que encontraron en su camino.

No compartían pasiones por las mismas cosas, cada quien tenía su mundo interior, sin embargo cada uno reconocía el mundo del otro y gustosamente se internaba en él. La suya era una relación cuya fortaleza se basaba en la convivencia de las diferencias. “Incluso cuando Robert y yo nos separamos como pareja nuestras fotografías se volvieron más íntimas, pues hablaban solamente de nuestra mutua confianza”. [3]

Aunque Smith le prometió a Robert Mapplethorpe escribir su historia el 8 de marzo de 1989 -un día antes de que él muriera-, tuvieron que pasar varios años antes de que ella pudiera dedicarse enteramente a la tarea de escribirlo. Sin embargo, el resultado es la crónica de una relación conmovedora y entrañable, llena de intimidad y compasión.

Paréntesis:

 

(

No se equivoquen

no es el amor lo que duele

sino la falta del mismo

el querer aprehenderlo

no aprenderlo

querer detener el cambio

y con ello el flujo de las energías

no entender que somos pasajeros

dejar el egocentrismo fuera

somos apenas la cabeza de un alfiler en la galaxia

hemos pasado la fracción de un parpadeo

en la historia universal

mejor intérnense en la exploración de su territorio.

Don’t hate on the love.

 

)

[1] [2] [3] Todas las citas son traducciones y originales del libro “Just Kids” de Patti Smith (2010).
___

Edmeé García es una escritora, poeta, artista spoken word  y performer.  En 2010 publicó su primero poemario “El Red Bitch Project” (Mi Cielo Ediciones), en 2011 estrenó su espectáculo de spoken word y experimentación multimedia “Chilanga Habla” y acaba de terminar su tercer poemario “El Bombón Vudú”. Junto a Iraida (Noriega) y Leika (Mochán) tiene un  proyecto llamado “Frágil” que en el que une las palabras y la música.

Ilustración original del Sr. García: Sólo soy otro García más.