Mutante del mes: Kiltro Polaris

Don’t hate on the love – S de Sueños

Un recorrido sentimental de la A a la Z y sus paréntesis

Texto por Edmeé García @diosaloca

Ilustración original del Sr. García @elsrgarcia

lunes 9 de junio, 2014 a las 03:29 am  
lunes 9 de junio, 2014 a las 03:29 am  

“Los sueños nocturnos están fuera del tiempo y el espacio,
estos sueños pueden ser creados de acuerdo a tu objetivo.
Soñar es una cuestión de salir del tiempo y el espacio.
Crear algo que deseas y ponerlo de vuelta
–quizá en un tiempo y espacio diferente-
pero algo sucederá en tu futuro”.
Sandra comunicándose con Dolores Cannon

I.

A pesar de las diferencias culturales, económicas, étnicas, geográficas e ideológicas que los seres humanos tenemos algo es cierto: todos dormimos; pero ¿por qué lo hacemos? Las teorías científicas al respecto básicamente caen en dos categorías: las restaurativas y las de adaptación. Las primeras refieren que dormir es simplemente prepararnos para volver al estado de la vigilia y las segundas que contribuye a conservar energía y mantenernos libres de líos con los depredadores.

Cuando usamos bien el estado onírico es como si nuestras vidas se duplicaran: en lugar de cien años vivimos doscientos.

Sin embargo, algo más ha llamado la atención del hombre y su ciencia a través de los tiempos y es el hecho de que cuando dormimos le abrimos las puertas a un nuevo estado de conciencia que nos transporta a un reino onírico que nos permite experimentar las posibilidades creativas de la conciencia fuera de los límites del cuerpo. Es decir, en el mundo onírico ¡todo es posible! De tal manera que los sueños han logrado impactar, intrigar, inspirar y transformar a los seres humanos a lo largo de su historia.

II.

A pesar de que la ciencia no ha llegado a un acuerdo sobre por qué soñamos y qué es lo que pasa con nuestra conciencia cuando lo hacemos sí ha logrado describir a detalle algunos de los procesos que ocurren en el cuerpo mientras dormimos. Se sabe que conforme abandonamos el estado de vigilia la tensión muscular y la temperatura disminuyen, los ritmos respiratorios y cardiacos se alentan y claro se consume menos energía. Pero eso no es todo, la fase REM en la que la mayoría de los sueños ocurre ha sido calificada por los estudiosos como bizarra, pues la actividad cerebral de esta fase se parece a la del estado de vigilia aunado a rápidas fluctuaciones de voltaje. En este estado el cerebro consume más oxígeno que cuando estamos despiertos ¡incluso más que si estuviera concentrado en resolver complejos problemas matemáticos! Contrastantemente, el resto del cuerpo está inmovilizado y los músculos respiratorios apenas funcionan. Además conforme la noche avanza la duración de los ciclos de sueño en su estado NO-REM disminuyen y los del sueño REM aumentan…

“…pensar que estaba vivo cuando simplemente estaba dormido en la sala de espera de la vida.”

Todo eso está muy bien, sin embargo los fluidos y complejos argumentos de nuestros sueños continúan intrigando a la comunidad científica y no han sido completa y satisfactoriamente explicados por los investigadores. Sin embargo, ellos no son los únicos que han abordado el tema de los sueños. Chamanes, yoguis y meditadores de numerosas tradiciones han utilizado los sueños metódicamente con el fin de explorar la conciencia, la naturaleza de la realidad y el potencial oculto del ser humano durante el estado de vigilia en el que todos sus prejuicios y defensas están sumamente activos. Una referencia de esto son las palabras del budista tibetano Tarthang Tulku “Los sueños son una reserva de conocimiento y experiencia, sin embargo con frecuencia son ignorados como un vehículo para explorar la realidad. Mientras dormimos nuestros cuerpos están descansando, sin embargo vemos, escuchamos, nos movemos y somos capaces de aprender. Cuando usamos bien el estado onírico es como si nuestras vidas se duplicaran: en lugar de cien años vivimos doscientos”1.

Incluso el maestro sufi Idries Shah dijo alguna vez que el error fundamental del ser humano era “pensar que estaba vivo cuando simplemente estaba dormido en la sala de espera de la vida”. Parte de ser un onironauta es explorar los sueños lúcidos; es decir, aquéllos en los que nos damos cuenta de que estamos soñando. Para esto cada tradición ha desarrollado su método; sin embargo si estudiar el yoga de los sueños de la tradición Böhn te resulta confuso, también hay numerosas opciones desarrolladas por occidentales que pueden ser más accesibles para el humano contemporáneo. Sin embargo independientemente del método lo más importante es abrirnos a las posibilidades de los sueños y no descartarlos como meras ilusiones; recordemos las palabras de Edgar Allan Poe “¿Es todo lo que vemos o parecemos solo un sueño dentro de un sueño?”

Paréntesis:

(Una de las consecuencias de ceñirse a una visión del mundo permeada por el reduccionismo materialista es que nos sentimos obligados estar haciendo cosas que resulten “productivas”, que sean “realistas” y que… con frecuencia tienen poca o ninguna relación directa con nuestro bienestar y desarrollo personal. Soñar puede ponernos en contacto tanto con nuestros más auténticos deseos como nuestros miedos, puede enfrentarnos a aspectos de nuestra personalidad que preferiríamos ignorar, puede llevarnos a cuestionar cuál es la naturaleza de las cosas, puede hacer nuestro mundo más amplio.
Soñar es importante.

Don’t hate on the love)

Edmeé García a.k.a Diosaloca es un ser humano. Sus principales intereses radican en el desarrollo y exploración de la conciencia. Ha hecho spoken word, trabaja como escritora, traductora y locutora. Ha publicado un poemario (El Red Bitch Project) y hecho montajes de otros dos (Chilanga Habla y El Bombón Vudú).