Mutante del mes: Kiltro Polaris

Don’t hate on the love – Y de yoga

Un recorrido sentimental de la A a la Z y sus paréntesis

Texto por Edmeé García @diosaloca

Ilustración original del Sr. García @elsrgarcia

lunes 15 de diciembre, 2014 a las 03:26 pm  
lunes 15 de diciembre, 2014 a las 03:26 pm  

“Por tu fidelidad y sinceridad, Arjuna,
voy a proclamarte el máximo y último conocimiento,
la sabiduría superior, cuyo secreto te liberará
de toda calamidad cuando lo sepas”.
Krishna a Arjuna en el Bhagavad Guita

I.

Aunque el intercambio cultural frecuentemente resulte enriquecedor para ambos bandos, se debe prestar mucha atención a los detalles, ya que de otra manera los verdaderos beneficios de un nuevo conocimiento pueden perderse. El yoga es una de tantas cosas que llegaron desde oriente y que tomaron una forma muy distinta en el mundo occidental. Por ejemplo, cuando alguien habla de yoga lo primero que viene a la mente de su interlocutor es una mujer en ropas entalladas haciendo posturas de contorsionista. Los programas televisivos de revista incluyen posturas de yoga dentro de su programación a un público sin preparación alguna y mientras almuerzan en un restaurant las señoras “bien” con frecuencia afirman que el yoga es “súper buen ejercicio, amiga, deberías probarlo…”.

La palabra hatha se compone de las sílabas ha y tha que significan respectivamente Sol y Luna.

En efecto la práctica del yoga es beneficiosa para el cuerpo; pero es necesario puntualizar que pertenece a una categoría muy distinta a la de los aeróbics, la zumba o cualquiera de los ejercicios de moda para combatir los kilos de más, ya que esencialmente es una práctica espiritual. Dicho esto podemos entender por qué el Dr. Yogendra alguna vez dijo “Cuando veo en lo que el yoga se ha convertido en occidente, deseo que mi padre lo hubiera dejado con los ermitaños en las cuevas”.[1]  Quizá a algunos el comentario pueda parecerles exagerado; pero si nos imaginamos cómo nos sentiríamos si alguien tomara aquello que consideramos sagrado y lo convirtiera en un producto más para adquirir las ridículas formas y tallas que la publicidad señala como estéticas, podemos empezar a comprenderlo.

Por otro lado nadie puede negar que el hecho de que la práctica del yoga se haya popularizado en occidente ha traído beneficios a la salud  mental, física y emocional de muchas personas; además de que en algunas ocasiones ha sido la puerta de entrada para que algunos de estos individuos inicien exploraciones espirituales. Lo que es cierto es que el yoga ha llegado para quedarse. De tal manera que en lugar de intentar erradicar su popularización lo más cabal pareciera ser acercar información pertinente sobre el tema al público general para que la belleza de su  esencia transformadora pueda ser apreciada.

II.

“Observa la interconexión dinámica,
tangible y modificable de los componentes de una asana
y permite que tu cerebro observe la interconexión dinámica,
tangible y modificable de los fenómenos que constituyen tu vida diaria”.
Jñana Dakini

Aunque la palabra yoga se aplique a una  amplia variedad de prácticas milenarias de acuerdo al tratado clásico de yoga “Hatha Yoga Pradipika” de Svatmarama, todas ellas pueden ser divididas como hatha yoga  o raja yoga y la práctica de ambas es necesaria para un desarrollo espiritual completo. El autor también indica que se debe comenzar por el primero y explica que “La palabra hatha se compone de las sílabas ha y tha que significan respectivamente Sol y Luna” y por lo tanto este yoga se refiere a su unión.

Cuando la respiración es tranquila, la mente también se tranquiliza y el yogui obtiene el poder de la calma.

El texto es sumamente puntual y cuando lo abordamos desde un principio nos va quedando claro que no sólo se trata de poner el cuerpo en posiciones extravagantes. Sin embargo, señala que estas posturas o asanas son el primer paso ya que “nos proporcionan firmeza, nos liberan de las enfermedades y dan flexibilidad y fuerza a nuestros miembros”.  Además sus beneficios no se limitan a la esfera corporal; ya que también nos ayudan a combatir malos hábitos mentales y emocionales.

De igual manera puntualiza la necesidad de conocer la respiración así como la íntima relación que guarda con la actividad mental; ya que “Cuando el aliento vaga, (esto es, cuando es irregular) la mente fluye inquieta; pero cuando la respiración es tranquila, la mente también se tranquiliza y el yogui obtiene el poder de la calma”. Sin embargo, esta calma no debe confundirse con la languidez que nos ataca cuando estamos somnolientos; por el contrario, se trata de un estado fantástico que reúne cualidades de atención, concentración y alerta a la par de un ánimo sosegado y una mente clara.

Lo mejor de todo es que esto es apenas la punta del iceberg, pues si nos sumergimos en este texto podremos obtener un panorama fascinante de la unión entre el sol y la luna, el cuerpo y el aliento, la mente y la energía que no dejará de seducirnos sin importar cuantas películas de ciencia ficción hayamos visto. Pero, como siempre, lo más importante no es teorizar al respecto sino llevarlo a cabo de manera cotidiana para reconocernos como un proceso dinámico que no tiene que fragmentarse al atravesar cambios constantes; sino que, por el contrario, puede transitarlos unificándose gozosa y pacíficamente.

Paréntesis:

(Don’t hate on the love;

practica

y cambia.  )

[1] Cushman, Anne. “The New Yoga

Edmeé García a.k.a Diosaloca es un ser humano. Sus principales intereses radican en el desarrollo y exploración de la conciencia. Ha hecho spoken word, trabaja como escritora, traductora y locutora. Ha publicado un poemario (El Red Bitch Project) y hecho montajes de otros dos (Chilanga Habla y El Bombón Vudú).