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El lado B: Aventuras y riesgos de la música popular – Sometime in New York City, de Plastic Ono Band

Texto por Gabriel Áyax Adán Axtle

martes 3 de marzo, 2015 a las 12:18 am  
martes 3 de marzo, 2015 a las 12:18 am  

Año: 1972
Disquera: Apple Records
Temas: 1) Woman Is the Nigger of the World. 2) Sisters, O Sisters. 3) Attica State. 4) Born in a Prison. 5) New York City. 6) Sunday, Bloody Sunday. 7) The Luck of the Irish. 8) John Sinclair. 9) Angela. 10) We’re All Water. 11) Cold Turkey. 12) Don’t Worry Kyoko. 13) Well (Baby Please Don’t Go). 14) Jamrag. 15) Scumbag. 16) Au.

Cuando el paso del tiempo ha ofrecido a un individuo la popularidad necesaria para ser perdonado de sus falencias, el público y la publicidad construyen hipérboles lejanas a la verdad. Éstas distancian la apreciación de las obras, y llevan al receptor a rincones de menor importancia. Los personajes del rock han sido víctimas de esto, y por tanto sus obras tratadas de forma acrítica, a su favor o en contra.

John Lennon no es la excepción. Su figura ha sido engrandecida, y ha ensombrecido la participación de la tan repudiada Yoko Ono. Así entonces, se olvida que los discos más emblemáticos del artista de Liverpool no fueron concebidos como trabajos solistas, sino como el resultado de la cambiante formación Plastic Ono Band, en la que las constantes básicas son Lennon y Ono. Tal detalle podría sonar intranscendental si no fuera porque alrededor de esos discos se han generado comentarios en los que se aplaude la creatividad musical del ex-Beatle, demeritando sin dudarlo toda intervención de la artista conceptual japonesa. De igual forma, el tiempo ha afianzado otra falacia: en las placas atribuidas a Lennon se halla la manifestación de un hombre a quien se le señala como ideólogo de una época, olvidando que el ente medular de su trabajo (desde discos como White Album de 1968, grabado todavía con su banda de origen, hasta sus composiciones solistas como Plastic Ono Band e Imagine, de 1970 y 1971 respectivamente) es, pese a quien le pese, su esposa.

Es en la mancuerna que se gestan discos que de otra forma no hubiesen explorado los terrenos que hoy conocemos, y que alcanzan las manifestaciones radicales señaladas como productos de una sola mente. Tal es el caso del que quizá sea uno de los discos más polémicos en la carrera de la Plastic Ono Band, el Sometime in New York City. Su contenido político (y un tanto cuestionable y contradictorio, habrá que señalar) ha opacado la gracia de su fuerza musical; de igual forma, la participación abierta que Yoko Ono tiene en la placa, en contraparte con los discos previos en los que existía como un ente omnipresente, provocó una respuesta de rechazo casi inmediata al vinilo doble.

Desde las premisas anteriores se ha desacreditado un disco meritorio de una escucha atenta en la que pesen los intereses meramente musicales, tanto como su trascendencia. Así entonces se puede comenzar por señalar aquello que ha de ensombrecer el acercamiento.

El primer aspecto al que se debe renunciar sería el contenido meramente lírico. Henri Lefébvre señala que el énfasis que las ideas de la obra hacen en la referencia a su propio periodo histórico son una arma de doble filo que, en su afán por conformar un trabajo “actual” o “moderno” lo estigmatizan con el señalamiento de la caducidad. Desde este ángulo, se debe reconocer que Sometime in New York City es un disco caduco en su contenido letrístico. Aun cuando algunas de las problemáticas tratadas siguen estando en boga, las perspectivas ideológicas que Lennon y Ono proponen han cambiado el ángulo desde donde se debaten ahora. A pesar de eso, los escuchas que se acercan a la placa disfrutan la obra. Lo que enfatiza, que su importancia no radica en los ideales expresados.

El segundo lineamiento al que se debe renunciar puede resultar obvio y no por eso ha de dejarse fuera de la mesa. Las preferencias individuales, siempre cambiantes y divergentes entre un escucha y otro, son espectros que, como un filtro en el lente de una cámara distorsionan el enfoque. Hiperbolizar el papel de The Beatles en la cultura popular, así como la injerencia que Yoko tuvo en la vida de Lennon y en el destino de su agrupación es una actividad que polariza entre culpables y santos. Desde ahí se magnifican las habilidades musicales de quien en realidad no era ni por asomo un maestro de instrumento alguno, tanto como se desacreditan las aportaciones artísticas de quien formaba parte del mundo del arte y conoce el impacto y la construcción de las vanguardias.

Con lo anterior no pretendo restar valor a John Lennon, como tampoco elaborar una apología a Yoko Ono. El primero, contradictorio y salvaje, contaba con el ingenio para traducir ideas en piezas cautivantes. La segunda, con la habilidad de dirigir a su contraparte por campos de ruptura, sembraba ideología, pero también formas que se transformarían en música novedosa. En esta unión funcionan los resultados de Plastic Ono Band. En ese equilibrio, los dos son responsables de lo que se escucha en los discos resultantes.

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Dicho lo anterior, se debe centrar la atención en lo meramente musical. En Sometime in New York City hay una propuesta que renuncia al sentimentalismo de los discos anteriores para potenciar el espíritu del rock: transgresión, rebeldía, violencia e irreverencia forman parte de un todo, que va de la balada “Angela”, a los jams ácidos e indigestos que conforman la mayor parte del segundo vinilo, como “Scumbag” y “Au”. Las piezas son contundentes y optan, en su mayoría por un sonido crudo (como excepción está la bien intencionada “The Luck of the Irish”). Lennon y Ono componen una obra en la que el género engalana muchos de los sitios a los que habría de llegar en periodos póstumos. Así, la inicial “Woman Is the Nigger of the World” marca la pauta del resto de la placa, en la que la mancuerna parece augurar algunas veces la actitud del punk, en otras su sonido. Aquí hay canciones que toman la misma tónica como son “John Sinclair” y “Sunday, Bloody Sunday”, anárquicas incluso en su construcción misma. Otras piezas que auguran la música de tiempos postreros son “Sister, O Sister” y “We’re All Water”, pues parecen señalar la dirección que tomará el pop japonés en los tiempos presentes, así como la alternancia de agrupaciones europeas y americanas del talle de Sonic Youth.

La co-producción está a cargo del polémico Phil Spector. La pared de sonido, sello distintivo de su mano, se hace notar en los cortes menos duros, aunque son los menos, por lo que no suaviza el carácter de las partes más transgresoras del disco, en las que Lennon como Ono destilan furia traducida, más que en canto, en grito.

El segundo vinilo, resulta aun más subversivo, y se debiera escuchar con cierto humor. Las dos primeras piezas son una muestra de los conciertos descarnados que la pareja realiza en aquel periodo. Tanto “Cold Turkey” y “Don’t Worry Kyoko” son interpretadas sin concesiones al sentimentalismo. Las cuatro pistas restantes forman parte de un concierto en el que la Plastic Ono Band, junto con de Franz Zappa y su agrupación Mothers of Invention construyen una improvisación provocadora e irreverente.

Vale la pena ver en Sometime in New York City sus logros, sin aprensiones innecesarias. Así será más probable encontrar el goce estético. Hay quien se empeña en señalar este trabajo como un fallo en el que Lennon cede la dirección artística a Ono, sin reconocer que desde trabajos anteriores la actividad creativa ha sido permeada por las inquietudes de ésta.

Sin embargo, hay un atributo que destaca y muchos olvidan: este doble vinilo regresa a los cauces del rock a un artista que se perdía en composiciones francamente débiles como “Imagine”, y le devuelve el espíritu salvaje que yace desde los orígenes del género. Luego vendrían otros discos en los que Lennon vuelve a caminar atrás para estancarse en melodías edulcoradas y sobre producidas por el cuestionable Phil Spector. Pero esa historia está lejos del que quizá sea el trabajo más duro y consistente de la mancuerna Lennon-Ono, y sobresalga junto con el, aunque emocional, delicado Plastic Ono Band (1970).

Gabriel Ayax Adán Axtle (Abril de 1978). Egresado de la Licenciatura de Lengua y Literaturas Hispánicas, UNAM. Melómano  y apasionado del arte. Músico y esteta por deformación.