Mutante del mes: Kiltro Polaris

Don´t hate on the love – M de música

Un recorrido sentimental de la A a la Z y sus paréntesis

Texto por Edmeé García @diosaloca

Ilustración original del Sr. García @elsrgarcia

viernes 13 de diciembre, 2013 a las 03:10 pm  
viernes 13 de diciembre, 2013 a las 03:10 pm  

“In the beginning there was no language.

We may have had music before we had a word for it”.

Daniel J. Levitin

 

 

I.

“…¿por qué los sonidos ordenados tienen la capacidad de devolvernos el buen ánimo o transportarnos a la dimensión de las lágrimas?…”

El ritmo y los sonidos inherentes al cuerpo nos acompañan desde que somos concebidos. Después se traducen en música y canciones que nos acompañan en todos los momentos de nuestras vidas. Casi todos gozamos de la música, aunque suscribamos nuestros gustos a diferentes géneros. Con frecuencia, en los momentos de mayor desaliento o ruptura, la música continúa acompañándonos y expresando lo que no podemos articular dentro de las fronteras del lenguaje. Pero ¿por qué los sonidos ordenados tienen la capacidad de devolvernos el buen ánimo o transportarnos a la dimensión de las lágrimas? ¿por qué continuamos creando arte aún en medio de las circunstancias más adversas, incluso cuando pareciera que todos los satisfactores con los que lo asociamos en nuestra cultura contemporánea han desaparecido ¿porqué invertimos tanto tiempo y dinero en algo que pareciera pertenecer al reino de los caprichos estéticos y no al de las necesidades prácticas? ¿qué es lo que la hace tan poderosa a la música?

 “In many belief systems,

 sound could literally call things into being.”

Ted Gioia, “Healing songs”

 

II.

“Actualmente hay poco más de doscientos neurocientíficos en el mundo que se dedican específicamente al estudio de la mente musical y sus múltiples implicaciones;”

El auge de la neurociencia en la década de los setenta ha llevado a un conjunto de investigadores a intentar desentrañar los misterios de la conciencia así como los de la mente musical. Actualmente hay poco más de doscientos neurocientíficos en el mundo que se dedican específicamente al estudio de la mente musical y sus múltiples implicaciones; las cuales abarcan consideraciones evolutivas, antropológicas, sociales, emocionales, religiosas y procesos cognitivos sumamente complejos.  Uno de estos investigadores es el profesor Daniel J. Levitin quien se encuentra a cargo del laboratorio de percepción, cognición y peritaje musical en la Universidad McGill, pero quien interesantemente antes de dedicarse a la investigación científica fue productor de discos y músico profesional. En estas facetas llegó a trabajar con artistas nada desdeñables como Stevie Wonder y Mel Tormé entre otros.

Además ha publicado dos libros- “El cerebro y la música” y “El mundo en seis canciones”- en los que entreteje este cúmulo de influencias y experiencias para explicarnos de manera accesible pero seria los efectos que la música tiene en nuestro cerebro y cómo la mente musical ha resultado crucial para la evolución humana, incluyendo el desarrollo de sociedades cada vez más complejas, la conservación del conocimiento antes, durante y después de la escritura, el rol de la música en los rituales religiosos y por supuesto el poder que tienen para manipular nuestras emociones. Básicamente relaciona la mente musical a  todo aquello que tiene que ver con la sobrevivencia, el desarrollo y la experiencia humana.

“Lo que nos distingue es aquella que cosa que ningún otro animal hace: el arte.”

Frente a la cuestión de ¿qué nos hace humanos? Levitin plantea lo siguiente: “Lo que nos distingue es aquella que cosa que ningún otro animal hace: el arte. Y no solamente se trata de la existencia del arte, sino de la centralidad de este. Los humanos han demostrado una fuerte motivación para hacer arte de todos tipos- representativo y abstracto, estático y dinámico, creaciones que emplean el espacio, tiempo, imagen, sonido y movimiento”.  Posteriormente agrega: “Además de indicar creatividad y la habilidad de involucrarse en el pensamiento abstracto, el desarrollo del cerebro artístico (poético, musical, dancístico y pictórico) ha permitido la comunicación metafórica de la pasión y la emoción. La metáfora nos ayuda a explicar cosas a la gente de manera indirecta, a veces evitando la confrontación, a veces ayudando a otro a ver lo que tiene dificultad en entender”.

 Por si esto fuera poco, con respecto a las metáforas nos queda por tocar el tema de las letras de las canciones las cuales son una variable poética.  Levitin explica, como los versos parecen formar parte de la trama misma de nuestros cerebros independientemente de si son hablados o cantados. La buena poesía juega con los sonidos del lenguaje para crear un conjunto de patrones tonales placenteros y la buena poesía contiene grupos rítmicos que son cantábiles. Cuando un poema tiene éxito, es una experiencia sensual- la forma en la que las palabras se sienten en la boca del hablante y la forma en la que suenan en los oídos del oyente son parte del encuentro. A diferencia de la prosa, la mayoría de los poemas piden ser leídos en voz alta. Es por esto que los amantes de la poesía usualmente lo hacen”.

 Además  la poesía tiene otra virtud: su ambigüedad, la cual nos lleva a pensar en las palabras de una manera distinta a la cotidiana, pues nos sumerge en las diferentes capas y aristas de significado que contiene este tipo de discurso, el cual captura experiencias  personales y colectivas, abstracciones, relaciones y sentimientos  que se suman a las reverberaciones del sonido y su fuerza intrínseca. En palabras de Levitin, la poesía tiene la capacidad de “exponer mecanismos sutiles e intrincadas conexiones entre la imaginación, el intelecto y el subconsciente”.

“En resumen, creamos arte, música y poesía porque nos es inevitable…”

En resumen, creamos arte, música y poesía porque nos es inevitable, están tejidas al diseño mismo de nuestro cerebro, son lo que ha llevado a la humanidad a su estadío actual.  Son parte de nuestra vida misma, del gozo, la comunicación, coexistencia, desarrollo, resiliencia y nuestra forma de acariciar aquello que percibimos como intangible pero que se nos presenta a nivel experiencial con terrible contundencia, aunque con frecuencia resulte inasible para el lenguaje en su versión más llana y directa. La música y la poesía nos permiten conciliar aquellas partes de que culturalmente conceptualizamos como separadas, el tú y el yo, el nosotros y los otros, el cuerpo y la mente, las emociones y el intelecto, la imaginación y la experiencia; una canción puede unirnos y evitar que nos derrumbemos frente al mundo.

Paréntesis:

(Yo me celebro y yo me canto,

y todo cuanto es mío también es tuyo,

porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca…”

Walt Whitman

Trad. Jorge Luis Borges)

 

Edmeé García a.k.a Diosaloca es un ser humano. Sus principales intereses radican en el desarrollo y exploración de la conciencia. Ha hecho spoken word, trabaja como escritora, traductora y locutora. Ha publicado un poemario(El Red Bitch Project) y hecho montajes de otros dos (Chilanga Habla y El Bombón Vudú). Junto con Iraida (Noriega) y Leika (Mochán) formó “Frágil”.