Mutante del mes: Kiltro Polaris

Mexicanas en la red: el horno está encendido.

Texto de Jimena Guarque @guarqs

viernes 26 de junio, 2015 a las 05:21 pm  
viernes 26 de junio, 2015 a las 05:21 pm  

mujerweb

Las mujeres tenemos el poder de mantener cerca a las personas que amamos. En nuestras casas, hemos sido hornos afectivos durante siglos, desde las cuevas que calentábamos con fuego y decorábamos con nuestras manos hasta los departamentos de cemento que logramos calentar con flores, texturas, guisos, música, conversaciones y risas. Al nuestro género se le da formar redes de apoyo, hacer comunidad.

Desde la década de los 70, cuando la psicología femenina comenzó a ser sujeto serio de estudio, se ha comprobado una y otra vez que las mujeres crean lazos y los mantienen porque enfocan sus relaciones en la empatía y la reciprocidad.

“Las mujeres crean lazos y los mantienen porque enfocan sus relaciones en la empatía y la reciprocidad.”

Seamos o no madres en lo físico, lo somos en lo espiritual. Instintivamente buscamos ser el vientre que calienta, los brazos que cobijan y el vaivén que arrulla.

Por desgracia, durante siglos fuimos las anfitrionas de una historia en donde se nos relegó al salón de té, lejos de las discusiones trascendentales. Por valor y hartazgo, durante los últimos 70 años hemos salido rápidamente de esa reclusión. Y sin embargo, en ninguna parte del mundo tenemos los mismos derechos laborales que los hombres. La mitad de las mujeres está dentro de la fuerza laboral, contra un 80% de los varones. En promedio, ganamos un 23% menos y las madres trabajadoras reciben salarios todavía inferiores, según la Organización Internacional del Trabajo.

La maternidad es el maravilloso acontecimiento que sigue y seguirá partiendo nuestras vidas en un antes y un después. Una mujer con una carrera brillante de pronto se ve sosteniendo entre sus brazos a un ser tan frágil, sintiéndose más fuerte que nunca y sin embargo, fuera de la jugada; porque aún cuando regrese al salón que sigue siendo de los señores, si llora el bebé, ella será la que salga corriendo a cambiarle el pañal. Y de nuevo entrará al salón de té o al menos será menos competitiva ante los ojos del voraz mundo laboral.

Pero hay un espacio que muchas de nosotras estamos explorando todos los días. Internet es una plataforma donde la palabra comunidad ya es léxico común y en donde las mujeres, por naturaleza destacan cada vez más, pues han encontrado un medio donde expresarse y ser escuchadas, donde discutir los temas que les preocupan y les interesan, donde informarse sobre la difícil tarea de ser mamás, donde documentarse sobre sus derechos. Ahí, no somos minoría.

Un reporte de ComScore sobre el futuro digital de México en 2015 revela que las internautas representan el 49% de los usuarios online (2/3 de la población tiene menos de 35 años).

“Internet es una plataforma donde la palabra comunidad ya es léxico común y en donde las mujeres, por naturaleza destacan cada vez más, pues han encontrado un medio donde expresarse y ser escuchadas”.

En Estados Unidos y Europa, el fenómeno de las blogueras lleva por lo menos 10 años. Junto al éxito inusitado que tuvieron, estas pioneras no se han librado del acoso constante, como lo reportó el sonado texto de Amanda Hess sobre “Por qué las mujeres no son bienvenidas en internet” . Gracias a muchas de ellas las revistas femeninas más vendidas han sofisticado sus discursos para hablarle a sus lectoras de algo más que cómo bajar esa pancita.

En México tenemos blogueras y vlogueras (en lugar de escribir, usan video) famosas a nivel internacional como Andy Torres con su stylescrapbook.com, que habla de moda; también youtubers como YUYA, una chavita cuyo canal tiene más de 9 millones de suscriptores y sitios como estoespurpura.com, un blog de estilo de vida dedicado a la mujer moderna cuyo principal medio de difusión es Facebook.

Y es que quienes ofrecen información en la web se topan con un nuevo reto: el de llegar a nosotras a través de los sitios que más visitamos, donde más interactuamos y nos comunicamos con el mundo. IAB México y Millward Brown, hicieron un estudio de mercado en 2014 sobre mamás digitales en donde se reporta que prefieren utilizar redes sociales (81%) que buscadores (77%); las que más usan, en este orden, son Facebook, Twitter, Instagram y Pinterest. Además, se distinguen por escuchar radio y leer revistas online (destaca que la Industria de Medios de Comunicación/Noticias/Editorial, recibió el porcentaje de crecimiento más alto con 108% desde 2014 entre cibernautas mexicanos).

¿Qué más podemos hacer en este nuevo nicho para beneficiarnos y beneficiar a la sociedad? Un ejemplo reciente de comunidad virtual femenina mexicana es Momzilla. Un grupo cerrado en Facebook que comenzó a finales de 2013 por iniciativa de una mamá (Heike Söns) con la finalidad de compartir los altibajos de la maternidad, y que hoy cuenta más de 5,000 “momz” (yo soy una ;)) que lo mismo discuten sobre las vacunas, se desahogan de los reproches de su jefe por tomarse 15 minutos para extraerse leche y se organizan para hacer un bazar en donde venden sus productos para apoyar la economía familiar.

Facebook es un salón ocupado un promedio de 7 horas diarias por millones de mujeres preparadas, informadas, relegadas en sus trabajos y listas para ponerse en acción, hacer crecer las cosas que les apasionan con las herramientas que les sobran, mover economías, revolucionar algo más que sus hogares desde la empatía y la reciprocidad.

Sí, el hombre sigue siendo el cavernícola que va a cazar (en internet sale a competir, a discutir, a hacer negocios) y las mujeres seguimos haciendo el fuego, ahora el fuego virtual.

Ha sido reportera en periódicos, redactora en revistas y editora en ambos, pero por hoy es jaranera fandanguera, fotógrafa aficionada, partera wannabe, promotora cinematográfica, estudiante de psicoterapia, mamá soltera y dreamcatcher que lleva rato escribiendo sobre mujeres. También lleva rato harta de darle consejos a una mujer que no sabe si existe. Por suerte, ya llegó a una edad en la que se le da la gana escribir sobre lo que realmente le interesa, aunque no le paguen.