Mutante del mes: Kiltro Polaris

¿Quieres saber más de ella? (…) tiene crisis peligrosas

Texto por Gabriela Insignares Kuiman @Gab_Insignares

jueves 26 de marzo, 2015 a las 04:37 am  
jueves 26 de marzo, 2015 a las 04:37 am  

“…llorando mucho, muchísimo,
pero también pensando en lo que haría
cuando dejara de sollozar”
Aires de Dylan/Enrique Vilas-Mata

Lo que pasa con ella es que a veces lee en su newsfeed cosas como como 10 tips para jóvenes emprendedores y al linkear se encuentra con frases, siempre bilingües, que aúpan a esta generación de empresarios a lograr sus objetivos.

A veces lee cosas como turn up, look up, find your people, chill out y se siente ajena a esta generación del milenio. A veces, sólo para complacer a su contexto, se cree rebelde, creativa, ingeniosa y con el mundo por delante. En esos momentos cree que tiene las mejores ideas, las herramientas adecuadas y que todos están allí esperando su accionar.
A veces sucede justamente eso, todos esperan al igual que ella.

A veces se ve a ella misma repitiéndose las líneas de Emma Stone en Birdman: You are doing this because you want to feel relevant again. Well guess what? There is an entire world out there where people fight to be relevant every single day and you act like it doesn’t exist.

Pasaba con ella que de click en click iba aumentando su seguridad. Veía en Forbes títulos como La heredera del emporio pero terminaba cuestionando sus éxitos y los de aquella joven mujer. Veía los 8 casos de jóvenes emprendedores y notaba que tenían en común esa voluntad de “no dejar pasar una oportunidad”. También pasaba, a veces, que “sólo podía sentirse bien cuando no intervenía en nada, porque sólo así no fracasaba”.

Casi rozando la ciclotimia, porque por lo general todo en su corta vida se mantenía en el casi, se pasaba los días flotando en las alturas de sus ánimos y nadando en las profundidades de sus “depresiones leves o moderadas que no llegan a cumplir los criterios básicos para el diagnóstico de un estado depresivo mayor”.

Escribía:
Todo lo que puede salir es tan grande.
Las conexiones son múltiples y en forma de rizoma.
Es imposible abarcarlo todo. Y tengo el tiempo para detallar.

Tengo las ganas.
Tengo los medios.
Tengo la lectura de Oblómov pendiente.

Y entonces, cuando tengo todo para hacer, llega el momento de la parálisis.
Ahora no temo no lograrlo,
temo no hacerlo.
No lo hago.
Bendita determinación que aparece cuando no se la llama.

Opto por fracasar.

Opto por no intentarlo
y pareciera que ése es el fracaso,
no la muerte como creen algunos.

Ésa era la definición de la nada, el triunfo de la inercia.

Es curioso porque suele pasar que uno se siente fracasado en su tiempo libre. Ese tiempo muerto en el que no haces. La lucha contra el fracaso termina siendo una constante búsqueda de dispersión. ¡Dios mío! -pensaba a cierta hora- que se acabe este presente eterno. Esta consciencia de lo que no estoy haciendo y de qué puedo hacer. Ya bastante tengo con este trabajo esclavizante de ser; porque también pasa que me doy cuenta que “a cada minuto estoy intentado ser algo que no soy.”

Quisiera dormir y pensar en todo lo que puedo pensar.
No levantarme, seguir pensando.
No darme cuenta del tiempo.
Hacer.

Algo así era de lo que hablaba el artista Soto cuando explicaba su necesidad de transmitir directamente la obra que estaba en su cabeza sin acción mediadora. Creo que era algo así o quizás no tenga nada que ver.

Leía: “Uno nunca sabe quién es. Son los demás los que le dicen a uno quién y qué es. Te explican tantas veces quién eres y de formas tan distintas, que al final uno acaba por no saber en absoluto quién es. Todos dicen de ti algo diferente. Incluso uno mismo está siempre cambiando de opiniones. Si a eso añadimos que uno se esfuerza por sorprender a los otros siendo varias personas al mismo tiempo, lo que en verdad acaba sucediendo es que terminamos no teniendo ni la menor noción de quiénes somos o podríamos haber sido” (Juan Lancastre, La interrupción).

Esta obligación generacional de no ser perfectos sino únicos era lo que la ponía mal. Esta generación que alaba a Steve Jobs como mesías que surge del garaje. Que se vanagloria, que se erige a partir del hashtag, del metadato, del DIY, de la identificación rápida, del contenido desechable, de la producción de contenido. Esta obligación generacional de ser hípster, independiente and being awesome, de saberlo todo y hacerlo todo, de olvidarse de las marcas para crear la propia, de ser emprendedor, de crear tu propio jabón, de wear sunscreen y de just do it era lo que la angustiaba. Todo tan determinante, todo tan posible, todo tan motivador y uno tan Peter Pan.

“¿Quieres saber más de ella? Inteligente y loca a la vez. Y enferma. Tiene crisis peligrosas.”

Lic. Comunicación Social mención Artes Audiovisuales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Cuenta con un diplomado en Narrativa Contemporánea realizado en el Instituto ICREA-UCAB. Caracas-Venezuela. Colabora para el portal web argentino con reseñas de artes visuales y teatro. Así como para la revista digital Viceversa creada en NY.