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Mutante del mes: Jonathan Vico

Una botella al mar de Gaza

No todos los mares esconden los mismos secretos

Viernes 8 de febrero, 2013 a las 06:11 am  
Viernes 8 de febrero, 2013 a las 06:11 am  
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¿Qué harías si supieras que el enemigo –aquel que tus mayores te han inculcado odiar‒ vive a 73 km de la ciudad donde te encuentras? ¿Qué pensarías si alguien quisiera estallar el autobús que tomas para ir a la escuela? ¿Qué sentirías al estar escondido con tu familia en medio de un bombardeo?

Cuesta trabajo ponerse en los zapatos de los habitantes de los territorios de Palestina e Israel, pero gracias a la cinta israelí-franco-canadiense Una botella al mar de Gaza (2010) podemos adentrarnos en su mundo y tratar de entenderlo.

Tal, una joven judía de origen francés de 17 años, y Naïm, un veinteañero palestino, viven día a día una guerra que ni siquiera saben cómo empezó y que no saben cuándo terminará. Han crecido sabiendo que tienen que odiar al vecino y que la guerra es justa para recuperar el territorio perdido.

Todo empieza con una carta escrita por Tal que llega dentro de una botella de whisky a la costa de Gaza, donde Naïm y sus amigos la reciben y responden vía e-mail con burlas e insultos. Sin embargo, Naïm y Tal entienden que el odio no los va a llevar a nada y descubren en la lengua francesa la única manera de derrumbar la barda que los separa.

Basada en la novela de la escritora francesa Valérie Zenatti, la cinta ofrece una aproximación diferente al conflicto mediante la exploración de las vidas de los jóvenes hebreos y árabes, sus inquietudes y anhelos, la manera en la que viven la guerra y cómo a través de correos electrónicos descubren el mundo que hay más allá de los atentados y el dolor.

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Una suerte de Romeo y Julieta del Medio Oriente, Naïm y Tal luchan por demostrar que las diferencias culturales, religiosas y lingüísticas, no son un obstáculo cuando lo que se siente es real.

Mientras la ONU, los Estados Árabes e Israel discuten su futuro, hay quienes buscan una solución pacífica y que, como Tal y Naïm, han encontrado en el amor el único remedio contra el odio. Quizá suena utópico y absurdo, pero tal parece que necesitamos arrojar más botellas al mar para tender puentes hacia quienes odiamos sólo por ser diferentes.

La película no ha llegado a la cartelera mexicana, sin embargo se puede encontrar en línea, mientras que el libro ha sido editado en México por el Fondo de Cultura Económica.

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Karla Sánchez. Tiene 21 años, escribe porque le gusta el sonido que hacen sus dedos al golpear las teclas, odia las faltas de ortografía y cree en los finales felices.